Aquí comienzo, acompáñeme, camine conmigo durante estos renglones... La realidad indica que no puede decirse que una empresa sea buena o mala, sino que es el resultado de lo que sus integrantes hacen de ella. Es de esperarse que quien maneje una empresa tenga esto muy claro. También debería estar muy claro para los encargados de los departamentos de recursos humanos. Debería, claro...
Pero, ¿realmente creerán que podrán reunir a las personas más indicadas para su empresa sin siquiera hablar con ellas? El circuito funciona así. Los empleadores se suscriben a una o varias consultoras. Cuando encuentran a una persona con el perfil adecuado para el puesto requerido, piden referencias a través del mail. En ocasiones, los representantes de la empresa son tan brutos que ni siquiera se presentan. He recibido correos que simplemente decían –“Envíanos muestras de tu trabajo y remuneración pretendida a la siguiente dirección de e-mail”.
¿Eso es comunicación? No, eso es basura. ¿Ni siquiera pueden decir hola? Y luego lo más descabellado, quieren saber cuánto dinero quiero... Si todavía no me han dicho que haré, que responsabilidades tendré o cuantas horas trabajaré. Realmente es de mal gusto. Rara manera de reclutar gente para armar un grupo de trabajo sinérgico y representativo de la visión y la misión de una empresa.
Y lo más interesante viene ahora. Al camarón que se duerme, se lo lleva la corriente...
Las consultoras son un arma de doble filo, en ocasiones bastante mal afiladas. Algunas empresas han encontrado una muy buena manera de desligarse de ciertas responsabilidades. Incorporan personal a través de las consultoras, que se convierten en empleadores. El sistema funciona así: un hotel (por ejemplo) solicita personal, una consultora lo contrata y se lo facilita. Entonces, el trabajador responde a las necesidades del hotel, que exige pero nada da a cambio. Cuando el trabajador tiene un reclamo, el hotel no es responsable e indica: “su empleador es la empresa consultora, diríjase a ellos”. Mientras que la consultora devuelve el pelotazo: “Es asunto del hotel”.
Una vez más, el trabajador queda desamparado y sin apoyo gremial, ya que no hay gremio de personal de empresas consultoras. Los años pasan y los “vivos” se incrementan. Y por supuesto, el aparato político jamás está del lado del pueblo, mientras enfrente se encuentren los grandes capitales...
Ayer es un recuerdo del pasado. Ahora soy esto, por ello hoy opino así. Quién sabe quién seré mañana y que pensaré entonces...
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